Ureteroscopia para tratar cálculos renales: Procedimiento, stent y recuperación
¿Qué es la ureteroscopia y cuándo se recomienda?
La ureteroscopia es una técnica de vanguardia utilizada para diagnosticar y tratar diversas patologías del tracto urinario, siendo su uso principal la eliminación de cálculos renales o ureterales. A diferencia de otros métodos, este procedimiento permite visualizar directamente el problema mediante un dispositivo especializado llamado ureteroscopio.
Este instrumento es un tubo delgado y flexible que se introduce a través de la uretra y la vejiga hasta alcanzar el punto exacto donde se encuentra la obstrucción. Es una opción fundamental para pacientes que no pueden someterse a otros tratamientos, como la litotricia extracorpórea (ESWL), debido a condiciones específicas como el uso de anticoagulantes, embarazo o obesidad mórbida. En 2026, la precisión de esta técnica ha permitido tratar incluso cálculos que no son visibles en radiografías convencionales.
El procedimiento paso a paso
La intervención suele realizarse en un entorno hospitalario ambulatorio. Aunque la duración puede variar entre una y tres horas dependiendo de la complejidad, la mayoría de los pacientes reciben el alta en un periodo de 24 a 48 horas.
Durante la cirugía, el paciente estará bajo anestesia (general o regional), lo que garantiza que no sienta dolor durante el proceso. El médico procede de la siguiente manera:
- Exploración: Se introduce el ureteroscopio para localizar el cálculo.
- Fragmentación: Si el cálculo es de gran tamaño, se utiliza tecnología láser de última generación para dividirlo en fragmentos diminutos.
- Extracción: Una vez fragmentado, se utiliza un dispositivo en forma de cesta para recoger los restos y extraerlos del cuerpo.
El papel del stent ureteral: ¿Por qué es necesario?
Es muy común que, tras la intervención, el especialista coloque una endoprótesis o stent ureteral. Este es un tubo flexible, de entre 22 y 30 centímetros de longitud, que se extiende desde el riñón hasta la vejiga. Su función es vital: mantiene el uréter abierto para facilitar el drenaje de la orina y permite que el tejido cicatrizado se recupere sin obstrucciones.
Para asegurar que el stent permanezca en su lugar, cuenta con un pequeño extremo en forma de bobina en cada extremo. En ocasiones, el médico puede dejar un cordón externo unido al dispositivo para facilitar su retirada posterior. Es importante recordar que, aunque el stent está diseñado para permitir una vida normal, es habitual sentir una sensación de molestia o cuerpo extraño al moverse.
Cuidados y recuperación postoperatoria
La recuperación es generalmente satisfactoria, pero requiere atención a ciertos síntomas. Durante los primeros días, es posible que experimente molestias urinarias o cambios en la micción. Es fundamental seguir estas recomendaciones:
- Hidratación: Mantenga un acceso fácil al baño y beba suficientes líquidos para ayudar al drenaje.
- Monitoreo de síntomas: Aunque las molestias leves son normales, debe contactar a su médico si presenta dolor intenso, fiebre o incapacidad para orinar.
- Plan postoperatorio: Siga estrictamente las indicaciones de su urólogo sobre la actividad física y el uso de analgésicos.
Recuerde que la prevención es clave. Si sospecha que tiene un cálculo renal, especialmente si presenta dolor intenso o sangre en la orina, consulte con un profesional de inmediato para evitar complicaciones graves como la sepsis.
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